Cuando llueve veo como el agua cae. Si hay sol lo miro y me detengo lentamente en su cálido brillar. Si hay viento dejo que me acaricie y me atormente el pelo y si hace frío en mi camino busco refugio y me cobijo esperando algún amado calor.
sábado, 8 de enero de 2011
sábado, 11 de diciembre de 2010
viernes, 3 de diciembre de 2010
Esta Luna
Cuánto tiempo se podría soportar viviendo en ésta Luna sin sentir esa "necesidad orgánica" de regresar y respirar el aire, ese especial aroma, brisa fresca. De sentir el amor desde los suaves y tiernos adentros y de tener en los ojos las figuras de las nubes de ese cielo. De recibir la calidez de los afectos que solo se logra al sentirse plenamente en el lugar, en tu estancia, en esa rambla, en la típica manzana, en esa casa, tu dulce hogar.
Hubo silencio, quizás turbios, carbónicos pensamientos. Más tarde nuevas reformulaciones de los viejos planteos, de las anteriores metas. Otras formas de pensar lo ya dicho en variados nuevos estilos para poner la voz y llevar a palabras lo que en mente se ha tenido ya por semanas. No faltaron los recuerdos de allegados momentos del reciente pasado y el intento de análisis al fugaz presente que se nos escapa casi imperceptiblemente hasta que los primeros expusieron no saber que estarían haciendo, los segundos dijeron que podrían comenzar por dos días luego cinco meses y que ahora podría tratarse de hasta tres años, los terceros en su calendario visualizaron meses y distancias no tan lejanas que hicieron referencia a un día posible, a una fecha espectada en un día número veintitrés de un mes llamado o ubicado en la posición diez de un último año de la primer década de un siglo actual.
domingo, 28 de noviembre de 2010
SI NO FUESE ASÍ, NO PODRÍA SER DE OTRA FORMA.
sábado, 27 de noviembre de 2010
SIN-ESE
¡Sin sangre! Sin dolor.
Sobre los rieles de la confianza perdió su infancia.
Creyó entender que a donde iba había salida.
Y por no ponerse en juez, extinguió su clavel.
En la angustia o en la espera el prepara, barre, asea.
Todo listo y en el orden apropiado.
Orden del que nadie habría sospechado.
Y pensando en el después, aquello le invade otra vez.
Camino sinuoso.
Un pino, un tronco ¡Cuidado!
Sobre los añejos rieles de la confianza espera el no perder su ahora, su balsa.
Gritando a los horizontes en plena y ansiosa alba que le dejan aún en esta azul, tan helada agua.
Su deseo pronto, el sabe volverá a surgir aunque ya no esté aquí entre talados campos y elevados llantos.
Su deseo quizás viaje a los valles color esmeralda, donde no cosechó su entera fuerza y templanza.
Pero el delicado viento sí le proveyó de aquel fino hilo, buena tanza.
Un fin, su desesperanza.



