-Lograré mis próximas metas -dice Marianela.
-Llegarás a tus objetivos -dice Eugenia.
-Lo tengo re claro -dice Marianela.
-Confío en vos -dice Eugenia.
-Plena y llena de luz, me redirecciono -dice Marianela.
-¡Salud! -dice Eugenia.
Ái, ái, ái.
Finalmente me hablás.
Estabas ahí dentro de mi, callado.
Y ahora te animás.
Ahora podés ejecutar.
Acciones de bondad.
Ái, ái, ái.
Te tenía miedo, ¿sabes?
Yo te sentía
Y vos estabas ahí. Lleno.
No te veía, solo te sentía.
Y hoy hablás.
Hoy lo canalizás.
Me decís algo.
Me das una fecha.
Me hablás de un día.
Es un día después.
Pero uno en particular.
Y yo me organizo.
Y yo me pienso.
Y yo me veo.
Ahí.
Ái, ái, ái.
“¡6 grados!” no estoy en la pampa húmeda, ¡pero el frescor se siente igual!
Acá hay mucho olor a chocolate y a queso del más feroz, cuidado.
Un viaje corto y tres momentos, uno de ellos cuando serví de guía a dos coreanas, y mi mayor placer, su deleite con la ciudad, ¡nueva!
Más tarde las chicas asiáticas decidieron regresar al hotel.
Así, me disparé solo por donde pude ver alguna calle, alguna que otra postal en la que pararme a ver y respirar mi vista.
Luego, Lucie y Salomé me dieron la bienvenida en los bares. De uno en otro la pasamos –¡¡enyanté!!- hasta que el reloj dio las doce y así de ceniciento, se fue mi tren, y yo corriendo a él, al tren, para subirme a él envolviéndome en mi manto, así, casi sin saber donde estaba parado, viendo mil relojes y oliendo otros bares cercanos, comprendiendo lo que vi en la retina de mis ojos, sin pedirle nada más a ese momento, me encanté.
How do you like my peace?
Check your pockets!
Are you dark enough?
Know who you are.
Know what you want.
Game over for the players.
My land is cleared now.
No space for your debris.
Still, you’d like to have a piece?
I’ll be sorry.
It’s just bitter no sweet.
It might brake your teeth.
Do you like my peace?
Traté de ser contador.
Trabajé en mc donalds.
Traté de ser traductor público.
Trabajé en un call center de ventas.
Traté de ser de ser comunicador.
Trabajé en otro call center.
Traté de ser modelo.
Traté de ser actor.
Trabajé en otro call center, esta vez en inglés.
Traté de ser diseñador de indumentaria.
Trato de ser escritor.
Traté de ser chef.
Trabajé dos días en un restaurante.
Trato de ser azafato.
Trato de dormir.
Tratar de cantar me vendría bárbaro.
Trataré.

Viajar no solo me lleva a lugares físicos, también permite encontrarme en diferentes lugares de una semana a la otra donde todo es diferente, desde el idioma hasta la concepción que se tiene del mundo, de Japón a África, es muy diferente.
No es fácil, pero disfruto mucho, las cosas lindas no son fáciles siempre. Estar lejos es una de las cosas difíciles, regocijarme con una copa de Chardonnay a las 4 AM mirando por la ventana de un hotel en París, pensando en lo que sea que me venga a la mente, es quizás la fácil...
Saludablemente trabajo ya para mis vacaciones. Trabajo, pienso en las vacaciones.
Trabajando en las vacaciones a veces no sé si estoy trabajando o estoy de vacaciones. Puede que ya sea lo mismo trabajar o vacacionar ¡Puede!
El cielo ya está azul. Gracias al cielo que ya empezó el otoño y pronto llegará el invierno.
Todos están (estamos) esperando el invierno para poder salir a la calle, para poder caminar al aire libre y disfrutar el aire puro y fresco. El cielo ya tiene algunas nubes y algún que otro destello de sol y muchas avionadas estelas que se entrecruzan por aquí y por allí ¡Divinas!
Me refresco y bebo un oro verde, que rica bebida en el exterior ¡Qué exótica! ¡Qué común y poco brillante en las originarias tierras! donde ni un sorbo en aquellos tiempos le he dado.
Las vacaciones, la arena y el oro verde juntos me dan ese estepado aroma salado y celestial de la juventud primera, aquellas tardes junto al mar furioso que no paraba de crecer y crecer e inundar todo a su paso, que preciosas tardes esas en las que el sol acompañaba cada tronar, incondicional.
¡Oro verde! Aquí me tienes rendido ante el estupor que generas.
Toda esta es nueva y yo sé que de cesar no ha.
Brillante el mar del que hablé antes.
Amarillo el sol que solía sonar.
Estepados esos montes de los que salí ayer cuando aún estaba esperando el despertar.
Quiero.
Debo.
Puedo.
Y aún así espero aquí, una nueva señal.
Saludablemente seguiré vacacionando mientras trabajo entre estos nuevos aromas celestiando el espacio a mi alrededor en lo más alto de este cielo que no deja de brillar, de brillarme, de encontrarme, de maravillarme, de convencerme y de poderme.
Celestiaré.